jueves, 7 de febrero de 2008

No te caíste de la moto...¿No?

Si. Hoy te tocó cocinar. Encima llegaste a tu casa perturbado por el tránsito y con ansias de hacerle una traqueotomía con un desodorante y hacerlo entrar en combustión al pelotudo que te preguntó si estabas bien, porque tenías cara de poco dormir... A ver, explicame porque soy un ignorante: ¿como es una cara de poco dormir?. ¿Una con las ojeras que parecen dos empanadas? ¿Cuando se te cae la baba de la boca que vas dejando el caminito al estilo babosa, y las hormigas que te alcanzaron a tu casa eran aquellas que habían comenzado a seguir tu camino desde que te subiste al colectivo en Temperley??? Si, lo sé.. en algún momento la pregunta mutó en un párrafo de una longitud similar al antiguo testamento. ¿"Cara de poco dormir" es lo mismo que "cara de dormir mal"? ¿Es lo mismo que "cara de no dormir"? ¿De trasnochar? ¿De quedarse en algún albergue transitorio viendo pasar las horas (bueh.. minutos) sin importar la entrada laboral del día siguiente? ¿O de quedarse hasta altas horas de la madrugada jugando al playstation? Perdón, no tengo... ¿De quedarse hasta altas horas de la madrugada jugando al Snow Bros? ¿o al Mario Bros? ¿Mortal Kombat Bros?. Si no conocés ninguno de esos juegos pasame tu dirección que tengo un delivery de francotiradores para vos.
Por fín llegaste a tu casa tratando de resolver el enigma de "la cara que no duerme", y encima te das cuenta que no tenés una mierda para cocinarte. Aún siendo blanco perfecto para autosodomizarte por inútil de no haber comprado los víveres para cocinarte algo decente, tenés la habilidad en la palma de tu mano. Sí, vos sos un ser moderno que está totalmente preparado para este tipo de situaciones. En la heladera tenés pegados 46 teléfonos de delivery de comida que abarcan desde longaniza al escabeche hasta empanadas de remolacha. Por ende, como hábil emprendedor de diálogos reiterativos y secuenciales, llamás al que tenés más cerca para asegurarte de que si hay algo mal, te pones las ojotas y vas a cagar a trompadas al telefonista. Mmm, no, mejor lo de las trompadas no. Es probable que caigamos presos de vuelta.
Bueno, pasó una hora. La pizza no llegó. El local está a tres cuadras. ¿Te pones las ojotas? No, mejor vas descalzo. O mejor, primero llamá a ver qué pasa. Quizás el chico del reparto colapsó contra el parabrisas de algún colectivo.
T:- Pizzería buenas noches
E:- Hola si, mirá yo te llame hace una hora para pedirte una pizza. Y me dijiste que en cuarenta minutos ya estaba.
T:- Si, cual es su dirección
E:- Pasaje Monteagudo 319..pis..
T:- Si, ya salió para allá.
E:- ¿Anotaste que piso es?
T:- ¿Qué piso qué?
E:- El piso del departamento... ¿Lo anotaste?
T:- Si, Pasaje Monteagudo 319. Es aca nomás, ¿no?
E:- Si es acá a tres cuadras, pero te pregunto si tenés el piso del departamento anotado. ¿O tengo que salir hasta que llegue el de la moto para que no tenga que andar adivinando que timbre tocar?
T:- Si, ¿qué piso es?
E:- 5
T:- Perfecto. Ya estaba anotado.
E:- Bueno te agradezco.
tuuu tuu tuuuu...
Al fin. Llegó la pizza. Pero obviamente, primero vino la vecina a tocarte timbre para preguntarte si habías ordenado una pizza, porque resulta que le tocaron timbre a ella. Finalmente, el encuentro frente a frente, pizza con cara. Y esta no es una cara de poco dormir, es una cara de hambre. ¿Como es una cara de hambre? Que carájo me importa, dejame comer. Abrís la pizza y tenés en la esquina de la caja tres tomates estrolados y casi camuflándose con las aceitunas que parecen haberse utilizado para amortiguar balas de cañon en las épocas de comercio de ultramar. ¿El provolone dónde está? Ah, si. Ahí, arrinconado en una sola porción como si lo hubieran apurado para que abandone su territorio y se quede atrincherado en un pedazo de la pizza solamente.
Coincidimos entonces que nuestro pronóstico fue exacto. El muchacho del reparto colapsó contra el parabrisas del colectivo y luego vino a traer los cadáveres de la pizza para que le realizes la autopsia. Tenés que saber que estás comiendo cuanto lo estás probando. Muy complicada tarea. ¿Que hacemos? ¿Llamamos a la pizzería para quejarnos? ¿Vamos hasta la pizzeria corriendo en ojotas para pegarle al primero que se cruze? ¿O seguimos comiendo del hambre sin importar el apocalipsis de queso y diversos ingredientes que estás observando? Seguimos comiendo. Mañana vas a pedir trabajo en la terminal de colectivos y atropellás al pibe de la moto de vuelta. Problema solucionado.

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